¿Entonces para qué implementar algo así? Es lo que se preguntaran
algunos, si les comento que desde 2024, en el ir y venir de las modificaciones
y actualizaciones al plan de área de tecnología, en medio de las divertidas
semanas institucionales se me dio por incluir el tema de la Inteligencia Artificial
generativa en el plan de estudio.
Entonces llevando a cabo mis clases con estudiantes de grado 9°, que
para el día de hoy ya están en grado 11° y la gracia de Dios me permite
seguirles dando clases, tuve junto a un grupo de ellos una pregunta: ¿Es la IA
enemiga o aliada del aprendizaje?... Con esa pregunta y las reflexiones
surgidas a partir de ella, hicimos un stand en la Feria de la Ciencia
institucional 2024,
luego Sarita Marín planteó unas reflexiones surgidas a partir de allí en
una suerte de revista institucional que hicimos para ese entonces, en donde nos invitaba
a los profes a prohibir menos y a abrirnos más al uso de la IA en los entornos
educativos. Es decir, era necesario y conveniente hablar del tema.
Para el 2025, seguimos fortaleciendo el uso de la IA en
educación junto a los chicos y para profundizar un poco más en el tema, revisamos
los relacionado con los deepfakes que ya empezaron a ponerse muy de moda y a
incidir en las perspectivas sociales y además, cómo la IA podría generar deuda
cognitiva en el aprendizaje. Allí surgieron inquietudes sobre cómo
nosotros como humanos tenemos la necesidad de ser críticos frente a su uso y
fue entonces cuando analizamos y revisamos el estudio hecho por el MIT, en donde se
hizo un estudio llamado "Tu cerebro en ChatGPT: Acumulación de deuda
cognitiva al usar un asistente de IA para tareas de redacción de ensayos".
De esta manera, surge la experiencia "De la deuda cognitiva al pensamiento crítico", la cual tuvo su salida por primera vez de la institución en el II Conversatorio IE Inteligentes desde la gestión creativa del área de TI organizado por Adecopria y MOVA. Allí hablamos sobre las enseñanzas que la IA nos ha traído a los entornos escolares con algunas lecciones aprendidas hasta entonces:
- La IA no reemplaza la pedagogía, la desafía
- Pensar antes de preguntar
- Aprender a dudar también es aprender
- Sin pensamiento crítico, la IA genera deuda cognitiva
Con esta último aprendizaje, decidí como profe de tecnología e
inspirado en las investigaciones del MIT establecer y hablarles a los
estudiantes de tres zonas de trabajo con IA:
Zona de autonomía: No usar IA cuando se trata de procesos que deben desarrollar
pensamiento individual (por ejemplo, construir una idea propia, resolver un
problema lógico, o escribir una reflexión personal).
Zona de cocreación: Usar IA como inspiración para obtener ideas, ejemplos,
perspectivas, insumos y/o herramientas, pero con una clara intención de
reelaborar, transformar y construir algo nuevo.
Zona de dependencia: Usar IA como herramienta de análisis crítico, explorando sus
límites, errores, inconsistencias y sesgos para fortalecer la capacidad de
discernimiento.
Con el hecho de que existan estos aprendizajes no quiere decir
que está todo solucionado frente al uso de la IA en el aula, de hecho hoy por
hoy siguen existiendo más desafíos y aun sigo siendo un convencido de que
estamos llamados como docentes a romper la visión utilitarista de la tecnología,
es decir, a reflexionar y hablar sobre su uso ético en vez de verla solo para resolver
tareas nada más; urge que como comunidad de maestros nos formemos más y tomemos
más en serio el impacto social y cognitivo de la IA en el aprendizaje de los
estudiantes y poner atento cuidado a la sobrecarga tecnológica que tanto
estudiantes como educadores podemos estar experimentando sin darnos cuenta.
Es por ello y por otros desafíos más que como profe tengo ciertos
acuerdos de aula y no veo la IA como un tabú, sino que me muestro abierto al
uso de la herramienta guardando las zonas y especial cuidado a los momentos en
que debe usarse, por eso ha sido clave crear acuerdos de aula, desarrollar
casos simulados, hacer análisis de dilemas éticos y fortalecer una cultura
digital crítica basada en el respeto, la integridad y la responsabilidad.
Para el presente 2026, empezamos el año retomando las
reflexiones del estudio del MIT y con ello, luego de ver las tecnologías
emergentes presentes en el hoy por hoy y cómo estas vienen funcionando, me he
visto en la necesidad de fortalecer este proyecto: "De la deuda cognitiva,
al pensamiento crítico" en donde los educandos han tenido la oportunidad
de debatir sobre el uso de la IA en el aula, han desarrollado cuestionarios y
estos han arrojado algunos resultados susceptibles y necesarios de analizar,
pero que en el fondo, ellos han aprendido y se encuentran reflexionando sobre
la importancia de ser más críticos al momento de desarrollar sus prácticas
educativas con modelos de IA, puesto que deben propender por su aprendizaje,
sin desconocer los beneficios y desafíos que esta pueda tener. Conclusión a mis queridos apáticos de ir más allá de dar clases: todo esto, si bien no vuelve a
mis estudiantes super dotados, ni más inteligentes, si los enseña a ser más críticos
y a dudar antes de aceptar una respuesta y/o contenido generado por IA como
verdadero.
Si eres profe y quieres poner en práctica un poco de lo que hice
con mis estudiantes, acá te comparto una guía de trabajo con temas y actividades
sugeridas que he extraído de mi planeación para que le apuestes a que pasemos
de la dependencia a la IA productor de deuda cognitiva, al pensamiento crítico.
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